Regreso Por Amor

January 17, 2012

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La gente me pregunta mucho sobre El Salvador.  La pregunta que más me gusta es: “Por qué sigues regresando?”  Esta pregunta es la más fácil de contestar y me da la oportunidad de abrir mi corazón sobre “por qué.”

“Por qué regreso?”  Regreso por el amor.  Dios me ha dado un amor verdadero por El Salvador y la gente que vive allá.  La gente me ha mostrado un gran amor y creo que es lo que pasa cuando “amamos a otros” como Dios nos ha mandado: el amor se vuelve mutuo.  No se puede dar el amor sin recibirlo, y no lo puedes recibir sin darlo!  Dios me mandó a El Salvador en 2008.  Me mandó para enseñarme y guiarme en una nueva dirección donde no todo se trata de mi—se trata de finalmente escuchar a Él y ver lo que Él quiere que yo haga.  Por fin pude ver el mundo de una nueva perspectiva, y esta perspectiva vino de los corazones de la gente a quienes yo pensé que iba a ayudar.

Ahora tengo amigos, verdaderos amigos, de El Salvador quienes son parte de mis pensamientos, mis oraciones, y mi vida.  Me tratan como si fuera familia y yo valoro las amistades que tengo con ellos.  Su fe me ha impactado mucho, y me han mostrado su agradecimiento y confianza en Dios aunque tengan que sobrevivir con muy bajos ingresos en casas con pisos de tierra.  Son personas trabajadoras, generosas, amigables, y abrazables!  Hablando de los abrazos—me siento honrado que tantas personas me han dado tantos abrazos, y que me dicen “no adiós—hasta luego o hasta pronto,” y que han compartido lágrimas conmigo cuando nos partimos, sin saber si de verdad nos volveremos a ver en este mundo pero yo siempre con la promesa que, primero Dios, “les veré el próximo año.”

Aunque El Salvador es un país con mucha belleza de paisaje, su belleza verdadera es su gente.  En general no soy bueno para recordar los nombres, pero me acuerdo de muchos, muchos nombres de mis amigos salvadoreños y los repito en un listado largo cuando rezo a Dios pidiéndole que les cuide.  Sí, yo regreso por amor: amor por Dios y amor por todos ellos.

He recibido lecciones de humildad y he sido ilustrado, enseñado, guiado, y animado por mis experiencias en El Salvador, y pienso regresar siempre que Dios me de la oportunidad.

—Roger Kimmel, líder y voluntario de Thrivent

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Relaciones

January 16, 2012

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Todos sabían que hoy era el último día de trabajo, así que había mucha energía y emociones.  Cada equipo siguió trabajando en la construcción de su casa para hacer lo mejor que se podía, con la meta de terminar la casa.  Equipo 1 terminó viendo casi todos los bloques puestos en la pared.  Equipo 2 se quedó sin trabajo porque terminaron de excavar sus hoyos.  Equipo 3 pintó las paredes interiores un color celeste muy hermoso.

Durante el almuerzo, la brigada de Steve de Michigan llegó al centro comunitario.  Celebramos un tipo de festival.  Steve hizo animales de globos y yo imprimí fotos de los niños.  Hábitat realizó una ceremonia y nos entregó diplomas.  Nosotros cantamos cinco canciones con y para los niños.  Nos fue muy difícil despedirnos de toda la gente que llegamos a conocer y amar durante la semana.

Antes había leído que “la mayoría estamos acostumbrados a trabajar por una recompensa.  Nos pagaban por terminar un trabajo, y hay un bono cuando cumplimos más de  lo esperado.”  Para la mayoría de nosotros, no sabíamos cómo y con qué estaríamos trabajando.  Aunque no nos pagaron por el buen trabajo que hicimos, las recompensas fueron más de lo que esperamos.  Todos estamos de acuerdo que éramos un grupo increíble; trabajamos juntos y compartimos con los niños y adultos.  Vimos buenas actitudes en la gente con quienes trabajamos.  Nos sentimos seguros y amados por estas personas, nuestros hermanos y hermanas.

—Bernita Edelman, voluntaria de Thrivent


Directamente Desde la Fuente…

August 19, 2011

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Diane Lewicki y Mel Shuey, líderes de una brigada reciente de Thrivent a El Salvador, muy amablemente comparten con nosotros esta entrada del blog de su brigada.

Nos despidimos de Los Buenos el día de hoy.  Es agridulce decir adiós a estas familias quienes han abiertos sus puertas y a la vez abrir nuestros corazones.

Fue un día hermoso, el sol fue brillante, y nos tocó una brisa de vez en cuando.  Fue un día para pintar—pintamos las tres casas en colores fuertes como el Caribe.  Hace que las casas parezcan casi terminadas, que nos da a nosotros un sentido de satisfacción.  Mientras trabajamos a lado de las familias, se podría ver el orgullo y emoción cuando nos dice que las casas son de ellos.  No se tardarán mucho, quizá unas semanas, en mudarse.  Solamente esperamos que sigan sintiendo el amor que dedicamos a cada paso de construcción, sin mencionar el trabajo y sudor de estos voluntarios quienes no están acostumbrados a trabajar tan duro.

Trabajamos hasta la hora de almuerzo, y después empezó la fiesta.  Los niños han estado insinuando que habrá una fiesta durante toda la semana.  Los niños fueron muy chistosos, diciendo a todas las chicas que sus amigos quisieron bailar con nosotros al ritmo de la música Andina en vivo.  Pudimos hacer pupusas con las señoras de la comunidad.  También hubo una banda de mariachi.  Y todos, incluyendo a las familias que no habíamos vistos durante toda la semana, participaron en la fiesta.  Hubo una entrega de diplomas a nuestras brigadistas.  Hubo reconocimiento sin fin a nuestro trabajo voluntario, aunque somos nosotros que nos sentimos que hemos ganado tanto de esta semana.  Cada uno de los albañiles—Saúl, Jovel, y César—rezaron a que nosotros tuviéramos un buen viaje a casa.

Y todos los que hablaron nos pidieron que regresáramos a ver  la comunidad.  Y uno sabe que cuando dicen, “Regresan!  Visitanos!  Nuestra casa es tu casa” que de verdad lo dicen en serio.  Mientras subimos al microbús para salir de la comunidad, todos nos siguieron.  Y mientras conducimos por la calle y nos vimos por atrás, pudimos ver a todos saludándonos.  Cómo es posible que tuvimos tanta suerte que llegar a este lugar tan especial?

Espero acordar de este sentimiento en mi corazón para siempre.

“Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento”  Mateo 25:35


Semillas de Éxito

May 30, 2011

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Durante los últimos meses, Getsemaní ha estado sembrando un jardín comunitario.  Los miembros de la comunidad trabajan juntos para sembrar una variedad de verduras, las cuales pueden incorporar en su dieta y así mejorar la nutrición de su familia.

CEDESAN (Centro de Exhibición y Documentación en Seguridad Alimentaria y Nutricional y Desarrollo Local), una organización sin fines de lucro, y el Departamento Municipal de Agricultura están apoyando el esfuerzo.  Personal del Departamento de Agricultura han liderado varios talleres sobre cómo un jardín comunitario puede mejorar la nutrición y cómo los participantes pueden trabajar juntos para el beneficio mutuo.

Un grupo de 15 mujeres y jóvenes se han comprometidos en el nuevo proyecto.  Empezaron a preparar la tierra y hacer los zanjeos hace varios meses.  Una brigada de voluntarios internacionales de la Iglesia Presbiteriana Myers Park ayudó a hacer el abono y trazar cuando visitaron en marzo, y ahora todos los trazos están listos para sembrar.  Los miembros de la comunidad también han encerrado el jardín con una cerca para que los pollos no destruyan las plantas.  Durante las próximas semanas, el departamento de agricultura les dará las semillas, y los participantes sembrarán verduras como repollo, rábano, pepinos, y tomates.

Aunque solamente está iniciando, el proyecto de jardines comunitarios ya ha inspirado a otros.  A solicitud del gobierno local, la líder comunitario Martha Sánchez ha invitado a líderes de comunidades aledañas a participar en los primeros talleres.  Estos líderes comunitarios estaban tan emocionados con el proyecto que decidieron sembrar sus propios jardines, también con apoyo del gobierno local.  Los participantes están emocionados por saborear los frutos (o en este caso, las verduras!) de su labor.

—Equipo de Hábitat El Salvador


Brigada de Thrivent Deja su Huella en Getsemaní

February 28, 2011

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Este viaje ha sido mi tercero a El Salvador, y mi segunda vez como líder de brigada.  Cada una es única y especial, y ciertamente fue cierto en este caso.  Esta brigada está compuesto de voluntarios de mi iglesia, la Iglesia Luterana Primera Trinidad de Washington, DC.  Todos estamos muy emocionados por haber tenido la oportunidad de adorar el domingo en la mañana con la Iglesia Cristiana Resurrección  en San Salvador.

Muy pocos de nosotros hablamos español, sin embargo participar en la devocional con esta comunidad y después conocer al Obispo Gómez nos permitieron conectar con la Iglesia Luterana aquí como nunca antes.

Una vez en el sitio de construcción, empezamos a trabajar.  Aun aquí la barrera del lenguaje es solamente un pequeño problema—con unas palabras sencillas y unos gestos, y las paredes de una casa empiezan a crecer!  Durante los recesos fuimos bendecidos con la oportunidad de conocer a “nuestra” familia o simplemente jugar con los niños (lo cual no requiere ninguna traducción!).  También hemos conocido a muchos miembros de la comunidad, y éramos la entretenimiento para los vecinos cuando fuimos a traer agua para la construcción!

Durante todo el viaje tuvimos un gran apoyo de Hábitat para la Humanidad El Salvador.  Durante la
semana tuvimos a Alex como guía, intérprete, y embajador.  El, junto con los otros miembros del personal de la oficina de Santa Ana, han sido miembros valiosos de nuestra brigada extendida y muy importante para este viaje.

Aprecio de verdad las oportunidades que he tenido de dejar mi trabajo de oficina y venir a trabajar con mis manos en un país bello y con personas tan calurosas y cordiales.  Cada viaje es especial, y anticipo muchos más en el futuro.

—Amanda Wahlig


Mi Regalo Después de Navidad

January 14, 2011

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Dar regalos navideños para los niños del Programa de Misiones de la Iglesia Presbiteriana Miami Shores fue idea de nuestros diáconos.  Durante el Viaje Misionero en septiembre de 2010 a Getsemaní, El Salvador, junto con la Iglesia Presbiteriana Myers Park de Charlotte, Norte Carolina, yo pregunté al personal de Hábitat para la Humanidad El Salvador, “ A ustedes les gustarían que mandáramos regalos para los niños de Getsemaní?”  Ellos me respondieron con un entusiasmado “Sí!”

Entonces decidimos mandar un tercio de todas las cajas de juguetes a El Salvador.  Recibimos 42 cajas, además de peluches, incluyendo una colección de Paul Barko, el anterior jefe de ordenanza, y nuevos libros en español que fueron donados por el Servicio de Libros Sureños, de Leslie Sardinia y su esposo.  El Comité de Misiones juntó los regalos y con el apoyo de Jim Gregory los enviaron la segunda semana de noviembre.  El Servicio de Libros Sureños también apoyo con el envío.

Cuando los regalos llegaron en El Salvador, nos dimos cuenta que debido a un error en el nombre de la persona que iba a recoger los regalos, Aduana no pudo entregar las cajas.  Yo pasé mis vacaciones en Williamsburg, Virginia,  y cada día esperaba que buenas noticias me llegara sobre la entrega  a mi página de Facebook.  Después de varios intentos de satisfacer los requisitos de Aduana, se anunció que se iba a entregar los juguetes.

Los niños recibieron los regalos poco después de navidad.  Las mujeres de la comunidad distribuyeron los regalos a 115 niños.  Emma, un miembro del personal de Hábitat El Salvador, organizó la distribución para los niños emocionados.  Los niños mandan muchos agradecimientos a Miami Shores por acordarse de ellos y hacerles una navidad tan especial.

Mi mejor regalo de navidad fue enterarme de que los niños habían recibido sus regalos.  Yo había conocido a estos niños hermosos y visto la necesidad.  Yo creo que las mujeres de Getsemaní multiplicaron los regalos que mandamos, igual a Jesús con los panes y los pescados que alcanzaron para una multitud.  Que Dios le bendiga a cada uno de ustedes en este Año Nuevo por su generosidad y amor.

—Nora Tenney, Cómite de Misiones


Eventos Especiales, Amistades Especiales

September 10, 2010

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La última brigada de MPPC fue testigo de una de las actividades culturales salvadoreñas únicas y tradicionales.  Como la mayoría de las brigadas, vinieron para pasar la semana construyendo casas nuevas.  Empezaron su viaje con un paseo de un día por San Salvador, enfocado en aprender sobre Monseñor Romero y la teología de la liberación.  Sin embargo, el segundo día de su viaje no fue nada común.  Los miembros de la brigada tuvieron la oportunidad de ser invitados de honor en el Festival Anual de Maíz que realizó la comunidad Getsemaní!

El maíz es una comida históricamente y culturalmente importante en Mesoamérica.  Se corta el maíz en agosto o al principio de septiembre, y muchos festivales similares son celebrados por toda la región.  El festival de Getsemaní incluyó un acto formal, baile tradicional realizado por los jóvenes de la comunidad, y la coronación de la Reina Del Maíz y Reina de la Escuelita.  Además hubo una degustación de varias platillos tradicionales basados en maíz.

Otra actividad especial para la brigada de MPPC (a parte de excavar en el lodo!) fue la Celebración de los Farolitos.  Este festival anual se realiza en honor a la Virgen María y se celebra con muchas velas y lámparas.  La ciudad de Ahuachapán estuvo completamente iluminada para esta celebración, y alrededor de 60 personas de la comunidad Getsemaní participaron en un paseo por la ciudad con la brigada MPPC.

Tania Meza, Gerente del proyecto Fortaleciendo la Comunidad Getsemaní, comenta que la Celebración de los Farolitos fue el momento más memorable de todo el viaje para ella y la gente de Getsemaní, fue la Celebración de los Farolitos.  Se acuerda haber dicho a los jóvenes de la comunidad a “cuidar a la brigada internacional,” y reírse a ver cómo la obedecieron.  Los jóvenes y niños hicieron un gran círculo alrededor de los voluntarios de MPPC, y cada vez que uno de ellos se atrasó, les dijeron, “Apúrense!”  Los voluntarios internacionales se rieron, por supuesto, de los órdenes de sus vigilantes.  La noche terminó en La Nevería, donde la brigada MPPC compró sorbete para todos sus nuevos amigos de Getsemaní.

−Equipo de Hábitat El Salvador