Directamente Desde la Fuente…

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Diane Lewicki y Mel Shuey, líderes de una brigada reciente de Thrivent a El Salvador, muy amablemente comparten con nosotros esta entrada del blog de su brigada.

Nos despidimos de Los Buenos el día de hoy.  Es agridulce decir adiós a estas familias quienes han abiertos sus puertas y a la vez abrir nuestros corazones.

Fue un día hermoso, el sol fue brillante, y nos tocó una brisa de vez en cuando.  Fue un día para pintar—pintamos las tres casas en colores fuertes como el Caribe.  Hace que las casas parezcan casi terminadas, que nos da a nosotros un sentido de satisfacción.  Mientras trabajamos a lado de las familias, se podría ver el orgullo y emoción cuando nos dice que las casas son de ellos.  No se tardarán mucho, quizá unas semanas, en mudarse.  Solamente esperamos que sigan sintiendo el amor que dedicamos a cada paso de construcción, sin mencionar el trabajo y sudor de estos voluntarios quienes no están acostumbrados a trabajar tan duro.

Trabajamos hasta la hora de almuerzo, y después empezó la fiesta.  Los niños han estado insinuando que habrá una fiesta durante toda la semana.  Los niños fueron muy chistosos, diciendo a todas las chicas que sus amigos quisieron bailar con nosotros al ritmo de la música Andina en vivo.  Pudimos hacer pupusas con las señoras de la comunidad.  También hubo una banda de mariachi.  Y todos, incluyendo a las familias que no habíamos vistos durante toda la semana, participaron en la fiesta.  Hubo una entrega de diplomas a nuestras brigadistas.  Hubo reconocimiento sin fin a nuestro trabajo voluntario, aunque somos nosotros que nos sentimos que hemos ganado tanto de esta semana.  Cada uno de los albañiles—Saúl, Jovel, y César—rezaron a que nosotros tuviéramos un buen viaje a casa.

Y todos los que hablaron nos pidieron que regresáramos a ver  la comunidad.  Y uno sabe que cuando dicen, “Regresan!  Visitanos!  Nuestra casa es tu casa” que de verdad lo dicen en serio.  Mientras subimos al microbús para salir de la comunidad, todos nos siguieron.  Y mientras conducimos por la calle y nos vimos por atrás, pudimos ver a todos saludándonos.  Cómo es posible que tuvimos tanta suerte que llegar a este lugar tan especial?

Espero acordar de este sentimiento en mi corazón para siempre.

“Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento”  Mateo 25:35

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