Alto, Bajo

Read this post in English.

El martes tuvimos una celebración con un intercambio de experiencias.  Los miembros de la comunidad Getsemaní habían preparado música, una piñata para los niños y comida para todos.  La banda que tocó se llama Yaskas, y ellos fueron maravillosos.  Tocaron una canción boliviana y nos invitaron a bailar, así que por supuesto el grupo de Harvard fuimos los primeros para salir a bailar.  En la “pista” conocí a Nicole, una niña linda de siete años quien bailó conmigo. Era una bailarina maravillosa y me ayudó con varios pasos difíciles, incluyendo una vuelta.

Después de bailar un rato, decidimos descansar y fuimos al área recreativa.  Nicole y yo nos sentamos en un lado, y mi compañera Grace se sentó en el lado opuesta con otra niña.  Nicole y yo platicamos mientras jugábamos.  Yo le dije que íbamos más alto que el otro lado, utilizando la palabra “alto” en español.  Después me enseñó la palabra “bajo.”  Básicamente, cada vez que subimos, ella dijo “alto,” y cada vez que bajamos, ella dijo “bajo.” Yo se lo dije en inglés—“high” y “low”—y ella entendió inmediatamente. Entonces Nicole empezó a decirlo en los dos idiomas, siempre asegurando que yo estaba diciendo las mismas palabras a la vez.

Nicole y yo tuvimos la oportunidad de vernos de nuevo el jueves durante el torneo comunitario de fútbol, en lo cual voluntarios y miembros de la comunidad jugaron. Justo cuando yo me senté para ver el primero partido, Nicole llegó para saludarme.  Mientras los adultos jugaban fútbol, yo jugaba varios juegos con los niños, incluyendo “patito, patito, ganzo.”

Mientras yo sentía tan alegre durante el camino a la comunidad al principio de la semana, el viaje de regreso el último día fue muy triste para mí.  Yo no quería dejar a las familias, especialmente a los niños, después de haber cultivado una gran amistad con ellos.  Yo sé lo que hicimos durante la semana fue útil, pero no sentía que era suficiente.  Sin embargo, durante nuestro momento de reflexión, antes de que nos fuimos, un compañero sacó su diploma y me enseñó una cita del poema de Monseñor Romero. Dice: “Es posible que no veamos nunca los resultados finales. Pero esa es la diferencia entre el jefe de obra y el albañil. Somos albañiles, no jefes de obra, ministros, no el Mesías.  Somos profetas de un futuro que no es nuestro.” Siento que eso mejor describe cómo podemos hacernos sentir mejor con el hecho que no terminamos la casa.  Sencillamente donamos nuestro tiempo y labor como albañiles.  Aunque no pudimos ver las casas terminadas, deberíamos confiar en que el trabajo que hicimos es parte de un proyecto más grande y que será significativo.

–Ruvani Fonseka (Brigada de Harvard University)
Su brigada participó durante la quinta semana del Evento de Cuaresma.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: